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miércoles, 2 de julio de 2014

Nadie lo dijo


Es cierto que... nadie dijo que... ser sumisa... fuera fácil.





Bueno... y realmente... cuando se tiene un buen Amo... difícil difícil... tampoco lo es... porque todo lo que se hace... se hace con gusto... y para el agrado del Dueño... consiguiendo con ello... la propia satisfacción.





Ahora bien... hay que reconocer que... a veces... alguna cosas... cuestan más... y en esos casos... no sabes si... pedir ayuda... gritar socorro... o salir corriendo... (en la mayoría de los casos... en dirección hacia tu Amo... no nos engañemos :P).





Porque... vamos a ver... cuando llevas un periodo de abstinencia... digamos que... ejem... esto... más o menos largo... por temas que tienen que ver con la salud... la familia... las obligaciones laborales... etc...





Cuando se aproxima un encuentro... que a ná' que te descuides... intuyes que puede ser intenso...





Cuando babeas más que un caracol... en la hierba fresca y... mojada...





Cuando con la tontería de los mensajitos... estas perra... (pero perra... perra... perra... o masssssss)...





Cuando todo eso sucede... y tu Amo te dice... "te voy a violar y te tienes que resistir"... lo primero que se te ocurre... (aparte de reirte tontamente)... es decir... ¿comorrrrr????... ¿mandeeee????... ¿pero... qué es lo que me está diciendo??????.





A ver... a ver... si yo soy muy obediente... si no replico... si lo que Le gusta me gusta... si yo me dejooooooooo... ¿cómo lexes lo hago?????.





Que sí... que sí... que ya sé que nadie dijo que ser sumisa fuera fácil... ¿pero por qué... a veces... Lo tienen que poner tan... pero tannnnn... tannnnnnn difícil??????.





Por cierto... ¿se puede violar... al Amo???... (jijijijijijijijijijijijijiji).









viernes, 27 de junio de 2014

Bailar pegados




Una noche calurosa de agosto... ella encendió un cigarrillo y se lo pasó a su Amo... después... pidió permiso para encenderse uno y salió a la terraza... Su Amo la siguió.




En silencio... contemplaron  las luces de los edificios... el cielo estrellado... el brillo de la luna...





Terminaron los cigarrillos y los apagaron.





Corría una ligera brisa y ella con tan solo un fino vestido de tirantes, se estremeció.




Su Amo se puso detrás de ella... la cubrió con sus brazos... la oprimió contra la barandilla dejando que notara su erección en el culo.





Le gustaba tenerla así: atrapada, prisionera, a su merced.





Ella ronroneó poniendo las manos en la barandilla.





Le gustaba estar así: atrapada, prisionera, a Su merced.





Las manos de Él recorrían su cuerpo por encima de la ropa... acariciando... apretando... retorciendo.





Su boca lamía... besaba... mordía su cara... la oreja... el cuello... los hombros.




De algún piso cercano salían las notas de una música lenta.. sensual... erótica.





    -         ¿Te gusta bailar? .- le susurró al oído





    -         Sí, Amo





Él la giró y volvió a estrecharla entre sus brazos... metiendo la pierna derecha en medio de las de ella... frotando su sexo.





Ella era más baja que Él... y además llevaba sandalias planas... por lo que se puso de puntillas como si llevara tacones... contoneando las caderas al ritmo de la música... colocando los brazos alrededor de Su cuello... frotando su pecho contra el Suyo... notando como se le endurecían los pezones... su coño empezaba a mojarse...





Durante unos minutos permanecieron así... mudos... abrazados... besándose... tocándose... girando despacio.




Él deslizó un tirante del vestido descubriendo uno de sus pechos... lo masajeó... lo apretó...  pellizcó el duro pezón estirándolo hasta que le provocó un gemido... mezcla de placer... y dolor.





La separó un poco y bajó la boca para apresarlo... mordiéndolo despacio... jugueteando con la lengua... con una lentitud desesperante.





Después... hizo lo mismo con el otro... y cuando el vestido cayó a sus pies... exploró su sexo... introduciendo primero un dedo... luego dos... mientras que con el pulgar frotaba su clítoris hinchado.





Ella se retorcía entre sus brazos buscando un orgasmo que no  llegaba... y consciente de que no llegaría hasta que Él no lo deseara.  





Agarró su polla por encima del pantalón al principio... y metiendo la mano por dentro del pantalón después... apretando... acariciando... subiendo y bajando la mano hasta llegar a los huevos... deseando que la cogiera del pelo y... la pusiera de rodillas para devorarla.




Él no tardó en hacerlo.





Aunque le gustaba empezar despacio... esta vez... el ansia era superior a ella... sobre todo cuando Él se la retiraba... o se la paseaba por la boca antes de volvérsela a meter hasta la garganta.





Un gemido se escuchó... Él no era... ella tampoco...





    -         Amo, creo que alguien nos mira.





    -         ¿Y…????





    -         Nada, Amo





Bajó la mirada por unos segundos... avergonzada por haber interrumpido el momento... por sentirse desnuda... a la vista de un extraño.




Él oteó el horizonte hasta que descubrió al voyeur en el edificio de enfrente... sonrió perversamente... la oscuridad de la noche ocultaba los rostros pero no las siluetas... si quería mirar le ofrecerían un buen espectáculo.





Incorporó a Su perra.





Primero... ató sus pechos a la barandilla sin dejar de manosearlos.





Luego... sujetó las muñequeras.





El cuerpo quedó curvado hacia adelante... culo y coño expuestos... ofrecidos.





Entre las tobilleras colocó una barra... lo que haría que no pudiera cerrar las piernas.





Acarició su cuerpo hasta que gimió de nuevo.





Encendió tres velas... una roja... una negra... y una azul.





Azotó su culo con la mano... haciendo que poco a poco... se pusiera colorado.




Pero no era suficiente.





La quería más caliente... más perra... más puta... suplicando.





Sin dificultad... metió dos dedos en su coño al tiempo que... sobre la espalda y el culo iba derramando gotas de cera.





Ella gemía y se quejaba a la vez.





    -         Ohhhhhh…. Siiii… masssss… auggggghhhh… ahhhhh… por favorrrrr





Desnuda... inmovilizada... expuesta a la vista de un desconocido... sintiendo el calor de la cera sobre su piel... pero sobre todo... sintiendo la excitación de Su Dueño... era como estar en el paraíso... y en el infierno.





Pedía... rogaba... suplicaba... se quejaba... sin saber muy bien qué quería en ese momento.





El Amo apagó las velas... Le gustaba como había quedado decorado su cuerpo... colorido.  




Encendió la luz de la terraza. La fotografió desde todos los ángulos.





Miró de nuevo hacia el voyeur... casi casi que podía adivinar su polla dura... mientras se masturbaba...





Apagó de nuevo la luz... acarició su cuerpo... la besó… y continuó…





A golpe de fusta fue retirando la cera... soltó sus pechos... le permitió incorporarse... y apoyarse en Él.





Las muñequeras... aún la mantenían atada a la barandilla.





Durante unos minutos... la mantuvo así... acariciando con suavidad su cuerpo antes de… volver a excitarla de nuevo.





La llevaba hasta el orgasmo y... se detenía.





Ella temblaba... las piernas le flojeaban... si no estuviera atada y sujeta por Él... caería al suelo.





La volvió a doblar sobre la barandilla.





Sacó su polla dura y la colocó en la entrada de su sexo... ella suplicó que la follara... Él metió solo la punta... y volvió a sacarla.





Ella se retorcía buscando un mayor contacto... que se la metiera entera... pero Él detenía sus movimientos con fuertes palmadas en  su culo.





Le gustaba tenerla así... a punto de llorar de impotencia por un placer que no terminaba de llegar.





Sus gemidos... sus súplicas... sus ruegos… eran como música celestial para sus oídos.





Y además... Le excitaban... se la ponía aún más dura.





Pensándolo bien... quizás no dejara que se corriera hasta la noche... para tenerla ansiosa... receptiva a cualquier roce... cualquier palabra... provocadora... descarada y… sumisa.





Despacio... con la punta de la polla... fue llevando sus jugos del coño hasta el culo... forzando la entrada... que poco a poco se abría para Él.




La desesperación  de ella era tal que... buscaba la penetración... aunque fuera anal.





Se separó... le soltó las manos y los tobillos... permitió que se incorporara.





Ella buscó su polla con las manos... intentando metérsela en el coño.





    -         Por favor... fóllame... por favorrrrrr .- decía una y otra vez





Él seguía sonriendo... excitándola... dándole y negándole a la vez... hasta que con un tirón de pelo la arrodilló delante de su polla.





Ella empezó a lamer con ansia... con desesperación... intentando darle todo el placer que sentía en su coño insatisfecho... y palpitante.





Le gustaba hacerlo despacio... pero estaba tan desesperada que lamía con furia... follándose ella misma la boca... introduciéndola hasta la garganta sin hacer caso de las arcadas que... a veces... se provocaba.





Lamía... chupaba... follaba... y gemía.




A veces... Él la cogía del pelo y le mantenía la cabeza tan lejos que no pudiera chuparla... pero tan cerca como para que intentara hacerlo... y cuando se retorcía... se la metía hasta la campanilla dejándola quieta... sin apenas poder respirar... antes de follar de nuevo su boca.





Antes de que se dieran cuenta... se mezclaron los gemidos de tres personas... ella... Él... y el voyeur.





Ella aumentó el ritmo.





Él gritó llenando su boca de leche.





En algún punto del edificio de enfrente... alguien anónimo... también se corrió.





Faltaba ella.





Él se sentó delante de ella que permanecía en el suelo de rodillas.





    -         Tienes tres minutos para correrte para mí.





No necesitó  que se lo repitiera dos veces.





Tampoco necesitó los tres minutos.





Apenas empezó a tocarse... suplicó... pidió permiso... le fue concedido... y se corrió a Sus pies.




Entre la fantasía y la realidad... el Verdugo... usa y abusa... de la rea... que pide... masssssss.








lunes, 16 de diciembre de 2013

No quise hacerlo


Siempre he sido de la opinión que... cuando algo se acaba... es porque lo que tiene que venir es... Mejor.





Durante los tres años que estuve sin Amo... algunas voces me decían que... tenía que bajar el listón.





No quise hacerlo... no me daba la gana bajar nada... porque no había nada que bajar.





Desde bien joven me negué a estar con nadie... por el solo hecho de estar.





Por aquella época... había leido... "la reina que le dió calabazas al caballero de la armadura oxidada"... de Rosetta Forner.





De sus páginas... me había quedado con un párrafo espectacular que dice:





"No
te niegues la vida, no te
quites la corona para parecer menos alta
y que así tu caballero de armadura demasiado oxidada se sienta cómodo
en su altura junto a ti.”





Y con la definición de una palabra: SOLA... (que no solitaria)... Sensible... Original... Líder... Auténtica.





Quizás siempre haya sido demasiado orgullosa... quizás llegó el tiempo en que me negué a aceptar menos de aquello que me llenara... quizás...





A veces... esperar era duro... descorazonador... había momentos en la que la apatía me embargaba... y otros en los que pensaba que ya había tenido demasiada suerte... y que ya no llegaría nadie más.





Pero me equivocaba...





Un día... llegó Él... A... por sorpresa... sin esperarlo... y probablemente en un momento en que ni siquiera lo deseaba.





Me cautivó... me atrapó... me doblegó... y me hizo Suya.





Hace unos días me preguntaba si... de habernos conocido en una de esas cenas y/o fiestas a las que asistía con una cierta regularidad... y a las que Él es tan esquivo... el resultado hubiera sido el mismo.





Creo que sí... que cuando dos personas están "condenadas" a conocerse... no importa el medio... el lugar... ni la circunstancia... porque lo que tiene que pasar... pasa.





Apenas ha transcurrido algo más de año y medio... y me sigue pareciendo que... acabamos de empezar.






domingo, 4 de noviembre de 2012

El sonido del silencio





Me dicen que... hace mucho que no escribo aquí... que se nota... que se extraña...





Tienen razón... hace mucho que no escribo... y quizás ahora... por el simple hecho de publicar esta entrada... vuelva a hacerlo... o quizás... siga ausente...





Hay cientos de razones... para dejar de escribir... desde que las musas te abandonan... pasando por la inexistencia de "acontecimientos" reseñables... hasta... apatía... aburrimiento...





Todo lo anterior... (de ser así)... tendría connotaciones negativas... y no es el caso...





No sé muy bien... como explicarme... y eso que en general... no me suelen faltar palabras...





Veréis...





A veces... hay encuentros tan intensos... que una se queda temblando...





En ese encuentro... en un momento determinado... sin que me lo pidieran... me encontré desnuda... de rodillas... temblando... en silencio... ante mi Amo... que de pie... acariciaba mi pelo... y murmuraba... "Estoy aquí"...





Lo único que se escuchaba era... el sonido del silencio...





Ni siquiera oía los latidos de mi corazón...





Lo curioso es... que ese temblor... no era físico... sino emocional...





Un temblor que me acompañó en mi viaje de regreso...





Que duró más de una semana...





Semana en la que... apenas era capaz de expresar con palabras...tan sólo... sentía...





Pensé que... bueno... ya sabéis... hay encuentros excepcionales... que no se repiten...





Pero se repitió...





No hablo de prácticas... ni del placer de los cuerpos... ni de dolor... 





Hablo de... sentir... y de sentir tanto que... una se queda muda... 





No suelo tener problemas para relatar una sesión... un encuentro... y cómo me he sentido... puesto que lo he hecho muchas veces en el pasado...





Pero en esta ocasión... en estos momentos... en estos últimos encuentros... me quedaría corta... y no lograría transmitir... ni la décima parte de lo que fue...





Pero... es que... además... ese temblor... no termina de irse...





En estos momentos... el sonido del silencio... dice más que... cualquier palabra...